14 de julio: los secretos tras la fiesta nacional francesa

14 de julio: los secretos tras la fiesta nacional francesa

Cada 14 de julio, Francia celebra su Fiesta Nacional, y casi todo el mundo piensa automáticamente en la Toma de la Bastilla. Sin embargo, la historia es un poco más enrevesada y el motivo oficial de la celebración es, en realidad, la Fête de la Fédération de 1790. Si quieres entender por qué este detalle lo cambia todo y conocer los secretos que se esconden tras el desfile militar y los fuegos artificiales, quédate y sigue leyendo.

¿Toma de la Bastilla o fiesta de la Federación?: el origen de la celebración

Aquí está el gran secreto, la pregunta del millón. Aunque el 14 de julio de 1789 es una fecha clave en la Revolución Francesa, la fiesta nacional no conmemora (oficialmente) ese día sangriento, sino otro evento que tuvo lugar justo un año después.

Vamos a desglosarlo para que no te quede ninguna duda. La confusión es totalmente normal, porque la fecha coincide, ¡pero el espíritu es completamente diferente!

El 14 de julio de 1789: la Toma de la Bastilla

Este es el evento que todas conocemos. Un grupo de revolucionarios parisinos asaltó la fortaleza de la Bastilla, que servía como prisión y, sobre todo, como un símbolo del poder absoluto y arbitrario del rey. Fue un acto violento y un punto de inflexión, pero no fue una gran batalla heroica; de hecho, en ese momento solo había siete prisioneros dentro.

Aunque su impacto simbólico fue inmenso y marcó un antes y un después, el recuerdo de la violencia hizo que no fuera el candidato ideal para representar la unión de toda una nación.

El 14 de julio de 1790: la Fiesta de la Federación

Justo un año después, en el mismo día, se organizó un evento radicalmente distinto en el Campo de Marte (sí, donde hoy está la Torre Eiffel). Se llamó la Fiesta de la Federación y su objetivo era celebrar la reconciliación y la unidad de todas las francesas y franceses bajo una monarquía constitucional.

Fue una celebración multitudinaria y pacífica donde el propio rey Luis XVI juró lealtad a la Nación y a la ley. Este evento representaba la esperanza, la concordia y el fin del Antiguo Régimen, un mensaje mucho más positivo para construir una fiesta nacional.

Cuando en 1880 se decidió establecer una fecha para la fiesta nacional, los políticos eligieron el 14 de julio. Dejaron la ley un poco ambigua a propósito, pero la intención era clara: conmemorar la fiesta de la unidad de 1790, no el acto violento de 1789. Es el verdadero origen del 14 de julio como día de celebración nacional.

Del desfile militar en los Campos Elíseos a los fuegos artificiales: así se celebra hoy

Ahora que ya conoces el verdadero origen de la fiesta, vamos a ver cómo se vive el 14 de julio en la actualidad. Las celebraciones del 14 de julio son una mezcla de solemnidad, tradición y muchísima fiesta popular. ¡El día es largo y da para mucho!

La jornada se divide claramente en dos momentos clave, cada uno con su propia atmósfera:

  • Por la mañana: la solemnidad del desfile militar. Es el acto más formal del día. El famosísimo desfile militar en los Campos Elíseos de París es el más antiguo y grande de Europa. El Presidente de la República Francesa pasa revista a las tropas, que marchan desde el Arco del Triunfo hasta la Plaza de la Concordia. Uno de los momentos más esperados es el desfile aéreo, cuando los aviones de la Patrouille de France dibujan la bandera tricolor en el cielo de París.
  • Por la noche: la explosión de alegría popular. Al caer la noche, el ambiente cambia por completo. El cielo se ilumina con los espectaculares fuegos artificiales de la Torre Eiffel, un evento que congrega a miles de personas en el Campo de Marte. Pero la fiesta no termina ahí; por toda Francia se organizan los tradicionales «bals des pompiers» (bailes de los bomberos), donde los parques de bomberos abren sus puertas para que todo el mundo pueda bailar hasta el amanecer.

Es una jornada que combina el orgullo nacional y el recuerdo histórico con la alegría de celebrar juntas y juntos. Una experiencia que, si tienes la oportunidad de vivirla en Francia, no olvidarás.

Essai gratuit en ligne

¡Prueba gratis nuestras clases! Seguro que te quedas con nosotros

Aprovecha una clase online de 45 minutos con uno de nuestros profesores y acceso al contenido Premium de manera totalmente gratuita y sin compromiso.

«Liberté, Égalité, Fraternité»: el lema de la Revolución Francesa en la fiesta nacional

No se puede entender el 14 de julio sin su lema más famoso. Estas tres palabras, «Liberté, Égalité, Fraternité» (Libertad, Igualdad, Fraternidad), son el alma de la fiesta y de la República Francesa. No son solo un eslogan; son la promesa que nació del proceso revolucionario y que se celebra cada año.

Pero ¿qué significan exactamente en este contexto? Vamos a verlas una por una:

  • Liberté (Libertad): Es el primer y más fundamental de los derechos. Representa la libertad de pensamiento, de expresión y de no estar sometida a la opresión de un poder autoritario, como lo era la monarquía absoluta. Es el grito contra la injusticia que impulsó los eventos de 1789.
  • Égalité (Igualdad): Este principio proclama que todas las ciudadanas son iguales ante la ley. Se acabaron los privilegios de nacimiento de la nobleza y el clero. La ley debía ser la misma para todas, sin distinción.
  • Fraternité (Fraternidad): Quizás el concepto más bonito y profundo. Apela a la solidaridad, a la idea de que todas las personas de la nación forman una gran familia y deben ayudarse mutuamente. Conecta directamente con el espíritu de unidad de la Fiesta de la Federación.

Este lema es uno de los grandes símbolos de la República Francesa, al igual que la bandera tricolor o el himno nacional, La Marsellesa. Cada 14 de julio, al escuchar el himno o ver la bandera, son estos tres valores los que se están recordando y celebrando.

Secretos y curiosidades que no conocías sobre el Día de la Bastilla

Creías que ya lo sabías todo, ¿verdad? Pues prepárate, porque la historia del 14 de julio está llena de detalles y anécdotas que se suelen pasar por alto. Aquí te dejo algunas joyas para que te luzcas en tu próxima conversación sobre la cultura francesa.

  • Una prisión casi vacía: A pesar de la imagen épica del pueblo liberando a masas de presos políticos, la realidad es más modesta. El día del asalto, en la Prisión de la Bastilla solo había siete prisioneros: cuatro falsificadores, dos hombres con problemas de salud mental y un aristócrata encerrado por petición de su propia familia. ¡Ni un solo prisionero político!
  • La llave de la Bastilla está en Estados Unidos: Como lo oyes. El marqués de La Fayette, héroe de las revoluciones americana y francesa, le envió la llave principal de la fortaleza a George Washington como símbolo de la victoria de la libertad sobre el despotismo. Hoy, puedes verla expuesta en Mount Vernon, la antigua residencia de Washington.
  • Recuerdos hechos con las piedras de la fortaleza: Tras la toma, la Bastilla fue demolida piedra a piedra. Pero no se desperdició nada. Una parte de las piedras se usó para construir el puente de la Concordia (Pont de la Concorde), para que la gente pudiera, literalmente, caminar sobre los restos de la tiranía. Otras se tallaron en forma de miniaturas de la Bastilla y se vendieron como los primeros «souvenirs» de la Revolución.
  • El desfile no siempre fue en los Campos Elíseos: Aunque hoy es impensable imaginarlo en otro lugar, el primer desfile militar en 1880 no se celebró en la famosa avenida, sino en el hipódromo de Longchamp. Ha tenido varios escenarios a lo largo de la historia hasta que se estableció definitivamente en los Campos Elíseos tras la Primera Guerra Mundial.
Carrito de compra
  • Tu carrito está vacío.
Scroll al inicio