Cada primavera, el cielo de Berck-sur-Mer se llena de color, pero detrás de cada cometa gigante hay un enorme esfuerzo organizativo. Coordinar a los participantes internacionales, garantizar la seguridad en la playa y gestionar el trabajo de cientos de voluntarios es solo una parte del reto. Te contamos cómo se hace posible este evento único, desde la logística hasta las anécdotas que nunca se ven.
- La logística tras bambalinas: seguridad y coordinación de los participantes internacionales
- El proceso creativo: de la elección del tema a la selección de los artistas del cielo
- El equipo humano: el rol de los voluntarios y organizadores en el festival
- Retos y anécdotas: cómo se enfrenta la organización al « vent du nord » y otros imprevistos
La logística tras bambalinas: seguridad y coordinación de los participantes internacionales
Imagínate coordinar la llegada de cientos de artistas del viento de más de 40 países. La organización del festival se encarga de todo, desde las invitaciones oficiales hasta el alojamiento y el transporte de material, que a menudo incluye cometas gigantes de varias decenas de metros.
Cada delegación tiene asignada una persona de contacto y un espacio específico en la playa de Berck. Esto asegura que la comunicación sea fluida y que todos conozcan su zona de montaje y vuelo.
Pero el mayor desafío es, sin duda, la seguridad en el festival. Un equipo especializado vigila constantemente las condiciones meteorológicas y establece perímetros de seguridad para proteger tanto a los participantes como a los miles de visitantes. Para ello, se implementan varias medidas clave:
- Zonas de vuelo delimitadas: Se establecen áreas exclusivas para las cometas estáticas, las acrobáticas y las de gran tamaño, evitando así colisiones y accidentes.
- Sistemas de anclaje: Las cometas más grandes se sujetan con anclajes especiales hundidos en la arena, capaces de soportar toneladas de fuerza generada por el viento.
- Protocolos de evacuación: En caso de que el viento supere los límites de seguridad, existen protocolos para bajar las cometas de forma rápida y ordenada, garantizando la integridad de todas.
La coordinación de estas representaciones internacionales es un ballet logístico que permite que el espectáculo en el cielo se desarrolle sin contratiempos, convirtiendo un reto mayúsculo en pura magia visual.
El proceso creativo: de la elección del tema a la selección de los artistas del cielo
Cada edición del festival es única, y gran parte de esa magia nace de un proceso creativo que empieza meses, e incluso años, antes del evento. Un comité artístico se reúne para definir una temática que servirá de hilo conductor, inspirando tanto a los creadores de cometas como las actividades paralelas, como los talleres o el espectáculo nocturno.
Una vez decidido el tema, comienza la cuidada selección de los participantes. No cualquiera puede lanzar su cometa en Berck-sur-Mer; los invitados son elegidos en base a criterios muy específicos que buscan la excelencia y la originalidad. El objetivo es ofrecer un cielo colorido y diverso, lleno de propuestas sorprendentes.
¿Qué busca el comité de selección? Principalmente:
- Innovación en el diseño de cometas: Se valora la originalidad de las formas, el uso de nuevos materiales y la calidad artística de las creaciones.
- Habilidad técnica: Se invita a expertas en disciplinas como el vuelo sincronizado o las acrobacias aéreas, que requieren una precisión milimétrica.
- Coherencia con la temática: Se da prioridad a delegaciones cuyas creaciones se alineen con el tema del año, creando una narrativa visual en el aire.
Este riguroso filtro garantiza que cada año el espectáculo sea diferente y mantenga el altísimo nivel que ha convertido a Berck en una referencia mundial en el arte del viento.

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El equipo humano: el rol de los voluntarios y organizadores en el festival
Detrás del espectáculo aéreo hay un motor humano que funciona a pleno rendimiento durante todo el año. Un pequeño equipo de la organización del festival, dependiente del ayuntamiento de Berck-sur-Mer, se encarga de la planificación estratégica: desde la gestión de los presupuestos y la búsqueda de patrocinadores hasta la comunicación con los medios de comunicación.
Sin embargo, durante los días del evento, este núcleo profesional se apoya en un verdadero ejército de cientos de voluntarias y voluntarios. Son el corazón y el alma del festival, personas de todas las edades movidas por la pasión por las cometas y el amor por su ciudad. Sin su dedicación, sería imposible gestionar la afluencia de miles de visitantes.
Las tareas de este equipo son increíblemente variadas y esenciales para que todo fluya:
- Acogida e información: Son la cara amable del festival, guiando a las familias y respondiendo a sus dudas en los puntos de información.
- Apoyo a las delegaciones: Asisten a los equipos internacionales, ayudándoles con la logística o simplemente facilitando la comunicación.
- Gestión de talleres: Colaboran en las actividades infantiles, enseñando a las niñas y niños a construir sus propias cometas.
- Soporte en la playa: Ayudan a mantener los perímetros de seguridad y colaboran con el personal técnico en la zona de vuelo.
Este engranaje humano, basado en la alegría compartida, es el verdadero secreto que permite que el festival no solo funcione, sino que mantenga su ambiente cercano y acogedor año tras año.
Retos y anécdotas: cómo se enfrenta la organización al « vent du nord » y otros imprevistos
Por mucho que se planifique, hay un factor que nadie puede controlar: las condiciones climáticas. En la costa norte de Francia, el viento es el protagonista absoluto, pero a veces puede convertirse en el principal villano. El más temido es el « vent du nord », un viento frío y racheado que pone a prueba la pericia de los pilotos y la resistencia de los materiales.
Cuando sopla con demasiada fuerza, la seguridad obliga a bajar las cometas más grandes. Pero, ¿y si ocurre lo contrario? Un día sin viento es igual de problemático. Para esos momentos, la organización siempre tiene un plan B: se organizan talleres de artesanía de cometas, desfiles en tierra o exhibiciones de las estructuras desmontadas para que el público pueda admirarlas de cerca.
Las anécdotas son innumerables. Se cuenta de una edición en la que una cometa gigante con forma de pulpo se soltó de sus anclajes y comenzó a «nadar» por el cielo hacia el pueblo. Varios equipos tuvieron que coordinarse en una persecución improvisada para recuperarla antes de que causara algún problema. Fue un momento de tensión que acabó en aplausos y risas, demostrando la increíble capacidad de reacción de los artistas del cielo.
Desde una línea que se enreda en el momento más inoportuno hasta una lluvia repentina, cada festival está lleno de desafíos de vuelo. La clave del éxito reside en la experiencia, la calma y la capacidad de improvisación de un equipo que ha aprendido a bailar con el viento, sea cual sea la música que toque.
