La Navidad en Francia es una celebración que lo envuelve todo, desde el aroma a vin chaud en los mercados de Alsacia hasta las luces que iluminan París. Es una época llena de tradiciones muy arraigadas, como la espera del Père Noël, y de sabores únicos que protagonizan la mesa, como el foie gras o la bûche de Noël. Te invito a un recorrido por estas costumbres para que entiendas por qué es una de nuestras fiestas más queridas y te animes a vivirlas con nosotras.
Los mercados navideños más bonitos: de Alsacia a París
Si hay algo que define la Navidad en Francia, son sus mercados. No son simples mercadillos, son auténticos pueblos de cuento que aparecen como por arte de magia en las plazas de ciudades y pueblos, llenándolo todo de luz y un ambiente único.
Cuando piensas en ellos, seguro que te viene a la mente una imagen muy concreta: casetas de madera, el olor a canela y especias en el aire y un montón de gente abrigada sonriendo. Pues esa imagen es, sobre todo, la de los mercados de Navidad en Alsacia, la cuna de esta tradición en Francia.
Aquí la Navidad se vive de una forma muy especial. Te recomiendo dos visitas que son imprescindibles:
- Strasbourg: No es para menos que la llamen la «Capitale de Noël». Su mercado, el Christkindelsmärik, es uno de los más antiguos de Europa y se extiende por varias plazas de la ciudad. Pasear por allí es una experiencia increíble, con el imponente abeto gigante en la plaza Kléber y cientos de puestos donde es imposible no pararse.
- Colmar: Si Strasbourg es majestuoso, el mercado de Navidad de Colmar es pura fantasía. La ciudad, con sus casas de entramado de madera y sus canales, se convierte en un escenario de cuento de hadas con varios mercados temáticos, cada uno con un encanto particular.
Pero no todo es Alsacia. Las luces de Navidad en París también enmarcan mercados con mucho encanto. El más grande se instala en el Jardín de las Tullerías, entre el Louvre y la Concordia, y te ofrece una pista de patinaje sobre hielo y unas vistas espectaculares.
En todos ellos encontrarás tesoros en forma de artesanía navideña, adornos para el árbol hechos a mano y, por supuesto, delicias para ir comiendo mientras paseas, como el pain d’épices. Más adelante te contaré qué otros manjares no te puedes perder en la mesa durante estas fiestas.
Costumbres y tradiciones francesas: del réveillon al Père Noël
Más allá de las luces y los mercados, las tradiciones navideñas francesas se viven sobre todo en casa, con gestos y costumbres que pasan de generación en generación. La cuenta atrás para la gran noche empieza mucho antes del día 24.
Todo arranca con el calendario de Adviento. Cada día de diciembre, abrimos una ventanita para encontrar un chocolate o una pequeña sorpresa, una costumbre que nos encanta tanto a pequeñas como a mayores. Y en algunas regiones del este de Francia, como Lorena, la primera gran visita la hace San Nicolás el 6 de diciembre, dejando dulces a quienes se han portado bien.
En casa, el abeto es importante, pero tanto o más lo es la crèche de Noël. El belén francés tiene una particularidad preciosa en la región de Provenza: los santons de Provence. Son unas figuritas de arcilla pintadas a mano que no solo representan a la Sagrada Familia, sino a toda la gente del pueblo: el panadero, el pescador, la lavandera… ¡una maravilla!
La noche clave es la del 24 de diciembre, cuando celebramos el réveillon de Noël. Es una cena larga, abundante y familiar que se alarga hasta bien tarde. Para las familias creyentes, es habitual acudir a la messe de minuit (la misa del gallo) antes o después de la cena.
Y, por supuesto, ¿quién trae los regalos? Es el Père Noël, que se cuela en las casas esa misma noche para dejar los paquetes al pie del árbol. Así que, en Francia, la mañana del 25 es para abrir regalos y disfrutar de la resaca (emocional y gastronómica) del gran festín de la víspera.

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La mesa en navidad: qué se come en Francia en estas fechas
Llegamos a mi parte favorita y, probablemente, al corazón de cualquier celebración francesa: la comida. La gastronomía navideña francesa es un espectáculo de sabores y tradición, y la cena del 24, el réveillon, es un auténtico festín que se prepara con mimo y dura horas. Si te preguntas qué se come en Francia en estas fechas, prepárate porque la lista es exquisita.
La cena suele empezar por todo lo alto. Es muy común abrir el apetito con marisco, especialmente con huîtres (ostras), acompañadas de un buen vino blanco. Pero el rey indiscutible de los entrantes es el foie gras, servido con pan de especias o una confitura de higos. ¡Una delicia!
Como plato principal, las aves son las protagonistas. La opción más tradicional es la dinde aux marrons (pavo relleno de castañas), aunque en muchas casas se prefiere un chapon de Noël, un pollo de corral criado de forma especial que resulta más jugoso y sabroso. Se suele acompañar de gratines de patata, puré de apionabo o judías verdes.
Después del plato principal y antes del postre, no puede faltar el plateau de fromages, una selección de quesos de distintas regiones. Y para terminar, el momento más esperado:
- La bûche de Noël: El postre icónico. Este «tronco de Navidad» es un bizcocho enrollado, tradicionalmente de chocolate y crema de mantequilla, aunque hoy en día los pasteleros hacen auténticas obras de arte con todo tipo de sabores.
- Los trece postres de Provenza: En esta región, la tradición manda servir trece postres distintos después de la cena, representando a Jesús y los doce apóstoles. Incluyen frutos secos, turrón, fruta fresca y la pompe à l’huile, una especie de pan dulce con aceite de oliva.
Para acompañar el café, nunca faltan las papillotes, unos bombones envueltos en papel brillante que, además del chocolate, esconden un pequeño petardo y una nota con un acertijo o una frase célebre. Son el broche de oro para una noche inolvidable.
