Cada 6 de enero, durante la Epifanía, las familias francesas se reúnen para compartir la galette des rois, un pastel muy diferente al roscón español que también esconde una sorpresa en su interior. Quien encuentra la figurita, llamada fève, se convierte en el rey o la reina de la celebración y tiene el honor de llevar la corona. Pero este juego tiene unas reglas muy concretas y una historia que te sorprenderá, acompáñame a conocerlas.
¿Qué es la galette des rois y en qué se diferencia del roscón?
Aunque ambos dulces celebran la Epifanía, la galette des rois y el Roscón de Reyes son tan diferentes como la noche y el día. Olvídate de la masa de brioche esponjosa y el agua de azahar, porque la galette tradicional, la que triunfa en el norte de Francia, es una tarta plana de hojaldre crujiente y dorado.
Su interior guarda el secreto de su éxito: un relleno cremoso y delicioso llamado frangipane, una pasta de almendras, mantequilla, huevos y azúcar que le da una textura y un sabor únicos. Su aspecto es sencillo pero elegante, a menudo con dibujos trazados sobre la capa superior de hojaldre antes de hornearla.
Es cierto que en el sur de Francia existe una versión más parecida a nuestro roscón, llamada gâteau des rois o couronne des rois, que sí es un brioche en forma de corona con fruta confitada. Sin embargo, la auténtica protagonista de la fiesta en casi todo el país es la de hojaldre. Veamos las diferencias clave:
- La masa: La galette se hace con hojaldre (pâte feuilletée), mientras que el roscón usa una masa de brioche (pâte à brioche).
- La forma: La galette es un disco plano, y el roscón tiene forma de corona o anillo.
- El sabor: En la galette predomina el sabor a mantequilla y almendra. En el roscón, el característico toque de agua de azahar y el dulzor de las frutas escarchadas.
- El relleno: El relleno por excelencia de la galette es el frangipane. El roscón puede no llevar relleno o rellenarse de nata, trufa o crema, pero no es un elemento definitorio como en el caso francés.
El ritual de la fève: cómo se corona al rey o la reina de la celebración
La magia de la galette no está solo en su sabor, sino en el ritual del corte del pastel que la acompaña, un verdadero juego que une a toda la familia. A diferencia de otras costumbres, aquí el reparto de porciones sigue unas reglas muy concretas y divertidas que garantizan la imparcialidad.
Todo comienza con una pregunta: «¿Quién es el más joven?». Porque en esta celebración familiar, la persona de menor edad tiene un papel protagonista: se esconde debajo de la mesa. Desde su escondite, y sin poder ver nada, se convierte en la mano inocente que asignará cada trozo a medida que la persona encargada de cortar la tarta los va señalando.
Así, el reparto se hace completamente «a ciegas». La tensión aumenta con cada porción servida hasta que alguien, al morder con cuidado, grita: « J’ai la fève ! » («¡Tengo el haba!»). Quien encuentra la sorpresa en el pastel es proclamado rey o reina por un día y recibe inmediatamente la corona de reyes de cartón que siempre acompaña a la galette. El nuevo monarca debe elegir a su consorte y, según la tradición, será la persona encargada de comprar la galette el año siguiente.

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La historia de la fève y el significado de la sorpresa oculta en el pastel
La costumbre de esconder una sorpresa en un pastel tiene raíces mucho más antiguas que la celebración cristiana. Su origen se remonta a las Saturnales romanas, unas fiestas en honor al dios Saturno en las que, por unos días, el orden social se invertía. Durante estos festejos, se preparaba un pastel con un haba en su interior y el esclavo que la encontraba era nombrado «rey por un día», pudiendo dar órdenes a su amo.
Con la llegada del cristianismo, la Iglesia adaptó esta tradición pagana y la vinculó a la historia del Día de Reyes. La fève, que en francés significa literalmente «haba», pasó a simbolizar al Niño Jesús escondido para protegerlo de la persecución del rey Herodes. Encontrar la figurita era, por tanto, un acto de gran simbolismo y buena fortuna.
Originalmente, lo que se escondía era una simple legumbre, el haba en el roscón. No fue hasta finales del siglo XIX, alrededor de 1870, cuando aparecieron las primeras figuritas de porcelana, inicialmente con motivos religiosos. Hoy en día, la fève ha evolucionado hasta convertirse en un auténtico objeto de coleccionismo, y puedes encontrar desde personajes de dibujos animados hasta réplicas de monumentos. Para muchos, encontrarla es un presagio de suerte en el año nuevo.
