Las dulces tradiciones de la Galette des Rois en la Epifanía francesa

Une femme trouve la fève dans sa part de galette des rois et est couronnée reine

Cada enero, las familias en Francia se reúnen para celebrar la Epifanía con la tradicional Galette des Rois, mucho más que un simple postre de hojaldre y frangipane. En su interior, la fève aguarda para coronar a un rey o una reina, convirtiendo un postre en un juego lleno de expectación. Te contamos cómo ha evolucionado esta costumbre y las reglas que toda familia francesa sigue para repartir la galette.

El origen de la galette: de las fiestas paganas a la mesa de la Epifanía

Aunque hoy la asociamos con la llegada de los Reyes Magos, la historia de la galette se remonta mucho más atrás, a las fiestas paganas de la Antigua Roma. Durante las Saturnales, celebradas en honor al dios Saturno, se preparaba una torta redonda que simbolizaba el sol. Dentro se escondía un haba y quien la encontraba era nombrado “rey por un día”.

Con la expansión del cristianismo, la Iglesia, en lugar de erradicar una costumbre tan arraigada, decidió adaptarla. La tradición se vinculó a la Epifanía, la celebración de la presentación del niño Jesús a los Reyes Magos. Así, el pastel y su ritual de coronación se integraron en el calendario de la festividad cristiana.

El haba original, símbolo de fertilidad y renacimiento en las culturas antiguas, también cambió su significado. De representar la suerte en un sorteo pasó a simbolizar al niño Jesús escondido. No fue hasta el siglo XVIII cuando el haba empezó a ser sustituida por pequeñas figuras de porcelana, dando inicio a las colecciones que hoy son tan populares en Francia.

¿Quién encontrará la fève?: el protocolo familiar para «tirer les rois»

Compartir la galette es un momento de celebración, pero también un juego con unas reglas muy concretas. La expresión «tirer les rois», que se traduce como “sacar a los reyes”, describe precisamente este ritual lleno de suspense que se vive en cada reunión familiar en Francia durante el mes de enero.

El protocolo es claro y tiene un protagonista indiscutible: la persona más joven de la casa. Para asegurar una repartición equitativa y que nadie haga trampas, el niño o la niña se esconde debajo de la mesa. Su papel es crucial, ya que actuará como una mano inocente.

Quien corta el pastel, generalmente la persona de más edad, va señalando cada porción y pregunta en voz alta: « C’est pour qui celle-là ? » (“¿Para quién es esta?”). Desde su escondite, sin ver nada, el pequeño director del juego va asignando cada trozo a uno de los comensales. La emoción crece con cada pedazo repartido, ¿quién será la afortunada?

La persona que encuentra la fève en su porción es proclamada reina o rey por un día. Inmediatamente, se le corona con la corona de papel que siempre acompaña a la galette. El nuevo monarca debe elegir a su rey o reina y, según la tradición, tendrá el honor de comprar la próxima galette para continuar la celebración.

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Más allá del frangipane: la galette en el norte frente al gâteau des rois del sur

Cuando piensas en la Galette des Rois, seguramente te imaginas un disco dorado de hojaldre relleno de crema de almendras. Sin embargo, la gastronomía francesa es rica en variantes regionales, y este dulce no es una excepción. En Francia, la tradición se divide en dos grandes protagonistas que compiten amistosamente cada enero.

En la mitad norte del país, especialmente en la región de París, reina la clásica Galette des Rois. Se elabora con una base de pastel de hojaldre (pâte feuilletée) y está generosamente rellena de frangipane, una deliciosa crema a base de almendra molida, mantequilla, azúcar y huevos. Su textura es crujiente por fuera y suave y jugosa por dentro.

En cambio, si viajas al sur, sobre todo a la Provenza y Occitania, te servirán un Gâteau des Rois. Este es un brioche tierno y esponjoso, perfumado con agua de azahar (fleur d’oranger) y con forma de corona. Se decora con frutas confitadas y azúcar perlado, y su aspecto te recordará mucho al Roscón de Reyes español. Aunque el sabor y la textura son completamente diferentes, la finalidad es la misma: encontrar la fève y celebrar.

La tradición hoy: la galette des rois en las pastelerías y familias francesas

Lejos de ser una costumbre en declive, la galette vive una auténtica edad de oro cada mes de enero. Para las pastelerías en Francia, la temporada de la galette es uno de los momentos comerciales más importantes del año, comparable a la Navidad. Los escaparates se llenan de estas delicias doradas y es casi una obligación social llevar una a casa, al trabajo o a una cena con amigos.

Esta costumbre anual ha impulsado la creatividad de los maestros pasteleros. Aunque la galette de frangipane sigue siendo la favorita, cada año surgen nuevas versiones para tentar a los paladares más curiosos. No es raro encontrar una Galette des Rois de chocolate, de pistacho, de manzana o incluso de sabores exóticos como el yuzu.

La modernidad también ha llegado a la fève. Lo que empezó como un haba se ha convertido en un objeto de coleccionismo. Muchas pâtisseries, desde las más famosas a las de barrio, encargan sus propias series de figuritas cada año, a menudo con temáticas de películas, monumentos o personajes de actualidad. ¡Hay incluso un nombre para quienes las coleccionan: fabophiles!

Hoy, la celebración en Francia se ha extendido más allá del Día de Reyes y de la mesa familiar. Durante todo el mes de enero, se comparte la galette en las oficinas para empezar el año, entre amigos como excusa para reunirse y, por supuesto, en las escuelas, donde los niños aprenden y disfrutan de esta tradición.

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